Pero si ya estoy grande…el tiempo no me alcanza, la casa, las
compras, los chicos, el trabajo… ¿para qué recomenzar otra vez? Bueno, está
bien, si lo hacemos juntas tal vez sea más fácil…
Esta charla se repitió por un par de meses, hasta que tomamos
la decisión. Recolectamos papeles, certificamos firmas, sacamos la
instantánea…y allí fuimos. Primer fila, sentadas como laguna vez lo hicimos
hace algo así como… 22 años atrás.
Mucha gente; grandes,
no tanto, jóvenes, no tanto. Caras de susto, de incertidumbre, caras de esto ya
sé, de otra vez lo mismo y nuestras caras de volver a empezar, de saber que esta
decisión tan mentada nos hacía sentir bien, activas, más útiles de lo que somos
cada día.
Pero no todo fue fácil…Y las preguntas resonaban en mi cabeza ¿Cómo
seguiría?... el compromiso era aún más…conmigo como desafío personal y con los
demás, no podía fallar en cada puesta en común, en cada examen, en cada
actividad compartida.
Y las tareas se multiplicaban; lecturas interminables, trabajos
grupales, prácticos evaluables, exámenes virtuales, cursos externos, prácticas
obligatorias…y nuevamente la pregunta ¿Cómo seguiría?...
No había tenido en cuenta que debería salir de mi zona de confort y
volver a enfrentar miedos, frustraciones, angustias. Había olvidado lo que
significaba estar del lado más débil. ¿Pero porqué sentirme débil, por el hecho
ser alumno?, ¿acaso mis alumnos se sentían igual en mis clases?, ¿acaso el
docente seguía siendo la fuente del saber y nos inspiraba angustia? No, no
puede ser me decía a mi misma, el docente hoy es guía, apoyo, activista, nos muestra
el camino…pero la realidad me mostraba otra cosa. Mi inseguridad era propia de un alumno frente a una prueba por superar
con su docente tradicional.
Pasaron algunos meses ya y sentirse alumno nuevamente, hace
replantearse muchas cosas como, “¿Así soy yo en mis clases?”, “Que buena esta
metodología, me ayudaría mucho”, “Este texto esta interesante, se lo voy a dar
a mis alumnos”. Las dos caras de una misma
moneda…maestro y aprendiz, educador y educando…
Y entonces me di cuenta que promulgamos pero no siempre hacemos, que los
nuevos paradigmas llegaron para quedarse, pero los docentes- algunos- siguen en
su misma postura rígida, que el aprendizaje es una construcción pero algunos aún
lo dirigen sin opción. Me di cuenta que había mucho por transitar y cambiar,
por aprender y replicar, sentí que para lograr la verdadera trama entre lo que
se enseña, el cómo se enseña, en qué contextos, con qué recursos y lo que es más
importante; para formar qué tipo de
alumnos debía recorrer aún un largo camino. En dónde lo principal era la
determinación y decisión del docente de ser protagonista de ese cambio y
prepararse para el mismo.
Y de eso se trata, de no dejar de aprender, de formarse
continuamente, de tener sed y hambre de nuevas saberes. Se trata de aprender
con y por otros, de mejorar cada día un poquito más en nuestras prácticas.
Hola Marcela:
ResponderEliminarLeí tu relato y tu presentación en Prezi. Me parecieron muy buenos.
En lo personal me costó saltear ciertas incertidumbres para poder abordar estos recursos tecnológicos. Ahora que los conozco no dejaré de utilizarlos como apoyo a mis prácticas como docente.
Espero que a vos te haya resultado más fácil.
Saludos.
Eve