martes, 13 de octubre de 2015

Recomenzar cada día.

Pero si ya estoy grande…el tiempo no me alcanza, la casa, las compras, los chicos, el trabajo… ¿para qué recomenzar otra vez? Bueno, está bien, si lo hacemos juntas tal vez sea más fácil…

Esta charla se repitió por un par de meses, hasta que tomamos la decisión. Recolectamos papeles, certificamos firmas, sacamos la instantánea…y allí fuimos. Primer fila, sentadas como laguna vez lo hicimos hace algo así como… 22 años atrás.
Mucha gente;  grandes, no tanto, jóvenes, no tanto. Caras de susto, de incertidumbre, caras de esto ya sé, de otra vez lo mismo y nuestras caras de volver a empezar, de saber que esta decisión tan mentada nos hacía sentir bien, activas, más útiles de lo que somos cada día.
Pero no todo fue fácil…Y las preguntas resonaban en mi cabeza ¿Cómo seguiría?... el compromiso era aún más…conmigo como desafío personal y con los demás, no podía fallar en cada puesta en común, en cada examen, en cada actividad compartida.
Y las tareas se multiplicaban; lecturas interminables, trabajos grupales, prácticos evaluables, exámenes virtuales, cursos externos, prácticas obligatorias…y nuevamente la pregunta ¿Cómo seguiría?...

No había tenido en cuenta que debería salir de mi zona de confort y volver a enfrentar miedos, frustraciones, angustias. Había olvidado lo que significaba estar del lado más débil. ¿Pero porqué sentirme débil, por el hecho ser alumno?, ¿acaso mis alumnos se sentían igual en mis clases?, ¿acaso el docente seguía siendo la fuente del saber y nos inspiraba angustia? No, no puede ser me decía a mi misma, el docente hoy es guía, apoyo, activista, nos muestra el camino…pero la realidad me mostraba otra cosa. Mi inseguridad era propia de un alumno frente a una prueba por superar con su docente tradicional.

Pasaron algunos meses ya y sentirse alumno nuevamente, hace replantearse muchas cosas como, “¿Así soy yo en mis clases?”, “Que buena esta metodología, me ayudaría mucho”, “Este texto esta interesante, se lo voy a dar a mis alumnos”. Las dos caras de una misma  moneda…maestro y aprendiz, educador y educando…
Y entonces me di cuenta que promulgamos pero no siempre hacemos, que los nuevos paradigmas llegaron para quedarse, pero los docentes- algunos- siguen en su misma postura rígida, que el aprendizaje es una construcción pero algunos aún lo dirigen sin opción. Me di cuenta que había mucho por transitar y cambiar, por aprender y replicar, sentí que para lograr la verdadera trama entre lo que se enseña, el cómo se enseña, en qué contextos, con qué recursos y lo que es más importante;  para formar qué tipo de alumnos debía recorrer aún un largo camino. En dónde lo principal era la determinación y decisión del docente de ser protagonista de ese cambio y prepararse para el mismo.

Y de eso se trata, de no dejar de aprender, de formarse continuamente, de tener sed y hambre de nuevas saberes. Se trata de aprender con y por otros, de mejorar cada día un poquito más en nuestras prácticas.





1 comentario:

  1. Hola Marcela:
    Leí tu relato y tu presentación en Prezi. Me parecieron muy buenos.
    En lo personal me costó saltear ciertas incertidumbres para poder abordar estos recursos tecnológicos. Ahora que los conozco no dejaré de utilizarlos como apoyo a mis prácticas como docente.
    Espero que a vos te haya resultado más fácil.
    Saludos.
    Eve

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